¿Qué Creemos?

Las Escrituras
Creemos que los 66 libros de la Biblia componen las Sagradas Escrituras, siendo este el canon completo. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento son verbalmente inspirados por Dios. Creemos en su inefabilidad e inerrancia en los escritos originales. Creemos en la interpretación histórica, gramática y literal. Creemos que la Biblia constituye la autoridad suprema y final para la fe y la vida práctica. 2 P 1:20-21, 2 Ti 3:16-17, Mt. 5:18 Ga 3:16 y 1 Co. 2:13.

Dios
Creemos en un solo Dios sustentador y creador del Universo, eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, iguales en esencia, atributos y perfección divina. Gen. 1:1, Juan 4:24, 2 Co. 13:14, Is. 40:12-14; 44:6, 8; 45:5, 6; Sal. 104:24; Dt. 4:25, 39; 6:4; Sal. 86:1, 10.

La Persona de Jesucristo
Creemos en la deidad de Jesucristo, su concepción y nacimiento virginal por el Espíritu Santo, siendo verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, su vida sin pecado, su muerte para pagar la pena de nuestros pecados, su resurrección corporal, su exaltación a la diestra de Dios. Is. 7:14; Mt. 2:1; Mr. 5:2; Sal. 16:10 Jn 1:12, Lc 1:35, He 4:14-16.

La Obra de Jesucristo
Creemos que la muerte de Cristo en la cruz fue un sacrificio vicario y expiatorio para todo el mundo, creemos que su muerte en la cruz derramando su sangre es la provisión suficiente para la redención por el pecado del hombre. Creemos que Jesucristo es el único que provee de salvación a la humanidad, y que es el Salvador de todos aquellos que creyeron en él y le recibieron. Creemos en su resurrección corporal, su exaltación al Padre, en su ministerio actual de único mediador entre Dios y los hombres; y en su retorno físico, inminente y premilenial para establecer su reino terrenal por mil años. Is. 53:6: Jn. 10:17, 18; 14:6; 20:20; Lv. 5:14-16; 1 Pe. 2:24; He. 7:25; 9:5-7; 11-14; 24-28; 1 Ti. 2:5; Ef. 1:22; 1 Jn. 2:1; Ro. 8:34; Hch. 1:11.

El Espíritu Santo
Creemos en la deidad del Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, que estaba juntamente con el Padre en la creación del Mundo, inspirador de las Sagradas Escrituras. Creemos que su ministerio hoy día es de convencer al mundo de pecado, justicia y juicio. Creemos que sella y bautiza al creyente en el mismo momento en que este confía en Jesucristo como su único Salvador, y desde ese instante pasa a morar en el creyente ejerciendo su ministerio de Consolador. Hace una obra en el creyente de regeneración, iluminación y santificación. Guía, enseña, llena al creyente para un servicio a Dios en obediencia. He. 10:29; Mt. 3:11; Jn. 14:17; Ro. 8:2; Mt. 3:16; 2 Co. 3:3; Ef. 4:4; 1 Jn. 2:20; 1 Co. 2:10, 11; Sal. 139:7-10; Lc. 1:35; Ro. 8:9; I Co. 6:19, 20; Jn. 7:37-39; 1 Co. 12:13; Ef. 4:5; Ro. 8:14; Ga. 5:16, 18, 25; Jn. 14:26; Ef. 5:18; Ro. 6:16; Jn. 16:7-11

El Hombre

Creemos que el hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza, creemos que el hombre o la mujer no es fruto parcial o total de la evolución. Creemos que todos los hombres y mujeres han pecado y por tanto son culpables ante Dios y están bajo condenación al infierno como pago por ese pecado. Creemos en la depravación total del hombre, en su muerte física y espiritual como consecuencia del pecado y que está espiritualmente separado de Dios Ro. Sal. 51:5; Ro. 3: 23; 8:38-39, Ga 5:13.

La Salvación
Creemos que el hombre, por su pecado, no puede hacer absolutamente nada para obtener su salvación, mas que poner su fe en la persona de Jesucristo quién por su obra perfecta en la cruz y su resurrección otorga salvación eterna. Creemos que todos aquellos que reciben a Jesucristo por la fe, nacen de nuevo por la obra del Espíritu Santo inmediata y pasan por lo tanto a ser hijos de Dios, estando eternamente salvos. Creemos que el Espíritu Santo es el sello que garantiza la salvación y que mora en cada creyente para iluminarle, guiarle y darle poder necesario para su vida, testimonio y servicio. Jn 10:28-29, Ro. 8:38-39, Ga.5:13, Ro. 3:9.

Satanás
Creemos que Satanás es un ángel creado por Dios, que pecó contra él y se constituyó en enemigo de Dios y de los creyentes. Que fue vencido por Cristo en la cruz y que su destino final será el infierno. Col. 1:16; Ez. 28:15-17; Is. 14:12-17; Mt. 13:39; Ap. 12:10; Jn. 12:31; Ap. 20:10.

Los Ángeles
Creemos que fueron creados por Dios en un período pre-adámico y que son espíritus administradores de la gracia de Dios. Creemos que algunos de ellos desobedecieron a Dios y que hoy les conocemos como demonios. Col. 1:16; He. 12:22; Ap. 5:11; Sal. 148:2; 2 Pe. 2:4; Mt. 25:41; Jud. 6; He. 1:14; Mt. 1:20; Jn. 20:12; Hch. 12:8-11.

La Iglesia
Creemos que la Iglesia es un organismo espiritual universal, constituido por personas nacidas de nuevo por la obra del Espíritu Santo desde Pentecostés en Hch 2 hasta el día de hoy, que es el cuerpo de Cristo y él es la Cabeza. Su propósito es proclamar el evangelio como un faro en la oscuridad de este mundo y reunir a la gente para adoración, edificación y la estimulación a la santidad y cumplimiento de las ordenanzas de Jesús. 1 Co. 12:12; Efe. 1: 22,23; Ef. 4:11-16.

Dones Espirituales
Creemos que Dios da dones Espirituales a todos los creyentes para la edificación del cuerpo de Cristo, sin embargo, creemos también que algunos dones del Espíritu, tales como las lenguas y la sanidad, fueron evidentemente limitados a la Iglesia primitiva de acuerdo a las necesidades y circunstancias propias de ella. Creemos que Dios responde a las oraciones de su pueblo y satisface sus necesidades conforme a su propósito. Ro. 12:3-8; 1 Co. 12:13-14.

Bautismo
Creemos en el bautismo por inmersión como único modelo. Creemos en el bautismo como un paso de obediencia, como un testimonio público que el creyente tiene en la persona de Jesucristo. No creemos que sea un requisito para la salvación de los hombres. Creemos en el bautismo como la identificación que el creyente hace con Cristo en la muerte y resurrección de nuestro Señor, mostrando claramente su deseo de vivir en una forma nueva de vida. Mt. 28:19; Mr. 1:9, 10; 16:16; Col. 2:12; Ro. 6:4; Ef. 214-18

Cena del Señor
Creemos en la cena del Señor como una ordenanza de la práctica que dejó el Señor hasta que él venga. Creemos que en ésta práctica deben estar presentes el pan y el fruto de la vid como símbolos del cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Hch. 2:42; Lc. 22:18, 19; 1 Co. 10:16, 21; 11:20, 24-26; Mr. 14:25.

Ecumenismo
Creemos que debemos guardar la unidad de la fe y cuidar celosamente la sana doctrina, por ende no nos asociamos con grupos carismáticos, o con aquellos que se denominan interdenominacionales. Sígueme Internacional es adenominacional y tendrá comunión con aquellos que sean afines a nuestra declaración de fe. Ro. 16:17; 2 Ti. 3:5; 4:3-5.

Eventos Futuros
Creemos en el arrebatamiento pretribulacional de la Iglesia del Señor y en la Segunda Venida de Cristo. La venida del Señor en las nubes es para arrebatar a su Iglesia; es inminente, personal y corporal. Creemos en la tribulación premilenial como un período de 7 años en que Dios juzgará al mundo. Creemos en el retorno visible de Cristo al mundo con sus santos hasta el final de la tribulación para establecer su reino milenial sobre la tierra. Creemos en la resurrección de los muertos, de justos e injustos. Los primeros para la bendición eterna de ser salvos en la gloria y presencia de Dios. Los segundos para la condenación eterna y consciente en el infierno. Da. 9:27: Ap. 6:1-19:21; Mt. 24:15- 21: Dt. 30:1-10; Is. 11:9; Ez. 37:21-28; Hch. 15:16, 17; Ro. 8:19-23; Lc. 16:19-26; 2 Co. 5:8; Fil. 1:23; Ap. 20:11-15

Santificación
Creemos que toda persona que está en Cristo está llamada a una vida de separación con respecto al pecado, el mundo y a Satanás. Si bien es cierto que no se ha erradicado el pecado del creyente sí tiene la provisión en el control y la llenura del Espíritu Santo para tener una vida santa conforme a los principios bíblicos y alejados de cualquier tipo de práctica o alianza mundana, satánica y pecaminosa. 1 Co. 1:2; Ro. 6:6, 11-13; Ga. 5:16; Ef. 1:7; 4:30; 1 Ts. 5:23; 1 Jn. 3:2.

El Gobierno Humano
Creemos que el gobierno civil proviene de Dios para los intereses y el buen orden del hombre en la sociedad, que debemos honrarlos, orar, y obedecerlos, la única excepción a este regla es cuando algo sea en contra de la voluntad de Dios y por lo tanto claramente pecaminoso. Hch. 4:15-19; Ro. 13:1-7.